Y se fue otro jueves.
Después del cierre con suspenso de ayer, hoy por suerte recuperamos un poco de calma: la temperatura se reacomodó en los valores más normales de los días pasados.
La alimentación también se sostiene encaminada hacia una normalización, al punto que por momentos tememos que en alguno de los nuevos raptos de hambre empiece a comerse algún mueble o la ropa de cama. De momento, no llega a tanto.
La enorme noticia del día es que hoy, por primera vez, y como parte de la ejercitación kinesiológica, hicimos entre los tres una excursión caminando hasta el jardín. “¡Mi jardín!”, dijo cuando llegó, levantó la vista y vio sus plantas. Se nos cayeron las medias. Sabemos cuánto significa para ella ese paso.
Va volviendo. La remada es dura, pero va volviendo.