jueves, 7 de enero de 2021

Fin de jueves.

Recta final del tratamiento antibiótico. Mañana, últimas tres aplicaciones. Prometen ser complicadas porque la vía que tiene puesta está que casi casi que no pasa más, y en estos meses la pincharon tanto que casi no queda lugar para pinchar. Otro final con suspenso.

Si bien la fluctuación anímica sigue, hoy tuvimos una situación novedosa y, entendemos, prometedora. En un momento de la tarde dijo sentirse aburrida, con ganas de hacer algo. Instantáneamente nos pusimos en guardia para ofrecer el millón y medio de opciones que se nos ocurrían. Pero hasta ahí llegó hoy el envión: no quiso hacer nada.
Hay que tener en cuenta que los casi dos meses de golpizas clínicas extremas e inactividad absoluta llevan a un estado general del que cuesta horrores salir. El objetivo más inmediato es lograr que vaya ejercitando cada vez más el salir un poco de la cama y recuperar el caminar. Así que vemos en ese “aburrimiento” señales incipientes de esas Ganas que estaban completamente desaparecidas.

Lo mismo con la alimentación: hubo un “tengo hambre, YA” que nos catapultó a traerle comida que después terminó comiendo poco y nada. Pero de nuevo: esos reflejos de hambre tampoco venían estando.

Día a día. Remada a remada.