Fin de sábado.
Día con buen ánimo y recuperación bien encaminada.
Hoy no logramos negociar una caminata; la fiaca pudo más. Pero hizo algunos ejercicios de kinesiología, estuvo leyendo bastante y además le dio por mirar una película. Es increíble cómo las cosas que uno puede considerar “pavas” del día a día de la vida, de repente toman enorme valor.
La alimentación sigue por buen camino. Casi siempre despotrica cuando ve llegar los platos, acusando al equipo de cocina de cargarlos cada vez más (cosa que, en rigor de verdad, es cierto). Pero casi siempre termina comiendo todo o gran parte de lo servido. Así que seguimos corriendo poquito a poquito la frontera.
Sobre la nochecita hubo una bajada de temperatura muy prometedora. Es una variable que se mueve permanentemente, probablemente por el proceso de curación de la herida, pero cuando hace estas bajadas nos ilusiona con que el proceso va poco a poco queriendo acomodarse.