Otro viernes.
La imagen del día: después de dos meses y una semana, volvió a sentarse en “su sillón” de siempre. Estuvo leyendo un rato hasta que las molestias del estar sentada le ganaron. Un paso simbólico. Y de paso le robamos unos minutos a la cama, nuestro nuevo enemigo mullido.
Hoy no logramos negociar caminata al jardín, pero las idas y vueltas al comedor diario y los ejercicios de kinesiología ya son rutina.
La alimentación estuvo “adecuada”; ni progresos ni retrocesos. Y alguna película o serie se cuela por ahí, como para distraer un rato la cabeza a la tardecita.