Fin de lunes.
La visita kinesiológica vino con sorpresas. En primer lugar, después de algunos ejercicios en el jardín, el kinesiólogo la hizo caminar sin andador, cosa que hasta ahora era impensable. Cuando estaban volviendo a la habitación, le preguntó dónde solía comer antes de toda esta situación: cuando mamá le dijo que en el comedor diario, el médico dijo, “Bueno, vamos”. La guio hasta ahí, la hizo sentar, y le dijo “Bueno, a partir de ahora, ya puede comer en la mesa de siempre”.
Y así fue que hoy, después de dos meses, almorzó y cenó en la mesa con nosotros. Un paso gigante.
La visita del supervisor de la internación domiciliaria también fue positiva. Mañana vienen a tomar muestras de análisis para ver cómo siguen los valores clínicos.
Finalmente, se destrabó el nudo de papeles con el VAC y hay soporte por un mes más. Mañana vienen hacer la evaluación de la herida, las curaciones y los reajustes del sistema.