martes, 19 de enero de 2021

Cerrando el martes, el titular principal se lo lleva el susto que nos pegamos al mediodía.

El ayuno desde anoche en espera de la toma de muestras para análisis se extendió más de la cuenta a raíz del retraso de quien tenía que venir. Entre una cosa y otra, se terminó haciendo el mediodía. Así fue que después de algo más de catorce horas de ayuno, estando en la mesa dando el primer bocado, un bajón fuertísimo de presión casi nos la deja evaporada como la Bruja del Oeste del Mago de Oz. Se sintió pésimo y fue un susto grade. Así que de vuelta a la cama y a recuperarse del tremendo pozo de aire.
Por suerte, con el correr de las horas todo se normalizó.

Es crucial recuperar fuerza y energía, así que seguimos tratando de ganarle milímetro a milímetro terreno al tema alimenticio.

Ya está establecido que el nuevo lugar para las comidas es la mesa del comedor diario, así que esa caminata de ida y vuelta un par de veces al día es una buena rutina de base.

Por momentos tiene bastante ánimo, y por momentos no tanto. Está leyendo bastante y hoy quiso ver otra película.

Se hizo el ajuste de VAC semanal, que a esta altura resulta muchísimo menos doloroso que antes (justo mérito también de la técnica que viene a hacerlo, que tiene gran mano).
Eso sí: siguen los desentendimientos burocráticos entre las partes administrativas con el VAC. Debe ser para que no nos aburramos en todo el tiempo que nos viene sobrando.