Fin de sábado.
El sándwich de fin de semana de cuatro días se hizo notar: después de varias idas y vueltas sobre si se concretaba hoy la nueva internación domiciliaria o no, el balurdo administrativo de feriados terminó impidiéndolo.
De todas formas, parte de esta laguna de fin de semana eterno es el no tener del todo claro si realmente está resuelto el escenario post-punción o si quedan temas por arreglar, supervisar o diagnosticar. Estamos seguros de que hasta el lunes no se va a saber nada nuevo sobre eso.
Mientras tanto, clínicamente las cosas están normales. Mantiene el tratamiento antibiótico y refuerzo de suero.
Hoy la noté un poco más “armada” anímicamente, al punto de que nos dimos el lujo de tener una buena discusión y todo. Los buenos viejos tiempos. También está más rápida mentalmente. Algo que noté es que la voz está más cercana a lo que era (recordar que en todo este tiempo prácticamente perdió la voz).
La alimentación (el tema de la discusión) sigue por debajo de lo necesario, pero está haciendo un esfuerzo gigante por superar esa sensación de “no tener lugar” que dice tener, y está agregando algunos bocados más.
Seguimos. Pasito a pasito.