Cerrando el viernes.
Otro día con balance positivo.
El ánimo sigue sumando señales de progreso: compartimos algunas charlas y bromas, hasta que de repente se cansa. Entonces nos despacha, como hoy, revoleando una mano por el aire y “Bueno, chau”.
La alimentación sigue en buen rumbo de normalización.
También se van sumando minutos sentada fuera de la cama. Y hoy repetimos la Operación Caminata. Como llovía, no salimos al jardín, pero llagamos hasta la puerta, corroboramos que llovía de arriba para abajo, y de vuelta a la habitación.
El tema que sí nos tuvo alterados fue el asunto del VAC. No desde lo clínico (por suerte) sino desde lo burocrático. En toda la semana fue imposible lograr que coordinaran la renovación de una orden médicos, Internación Domiciliaria y Auditoría, por lo que llegó el día del vencimiento y la autorización nunca estuvo. La preocupación no es tanto porque alguien pudiera venir a querer desarmar el sistema, sino por el riesgo de quedar sin soporte técnico en caso de algún problema. Según nos dice uno de los médicos, la autorización va a estar, y en el mientras tanto la continuidad del soporte está “apalabrada” con la empresa que da el soporte. En fin.
Como siempre comentamos: el mejor sistema de salud es aquel al que uno no necesita recurrir.