Fin de lunes.
Con papá hoy fuimos a reunirnos con el clínico. La idea era pasar en limpio un balance de las cosas hasta hoy y definir el panorama hacia adelante.
En síntesis: la evolución del cuadro completo de acá en más tiene una cantidad tan grande de posibilidades que es imposible hacer un pronóstico puntual. Lo que sí es seguro es que el progreso va a estar fuertemente atado a la evolución anímica, psicológica y física, y muy especialmente al impulso que le ponga al espíritu de querer estar bien. El cuerpo irá haciendo sus procesos, pero el bienestar dependerá del querer ir hacia adelante.
Estamos notando que poco a poco se van afianzando los pequeños avances.
Las comidas, en rasgos generales, van estando muy gradualmente cada vez más cerca de la normalidad. Falta, pero en estos últimos tres días los avances suman más metros que los retrocesos. Y eso es un montón.
Aunque le cuesta mucho, le está poniendo una voluntad de hierro a las rutinas de kinesiología y a tratar de despegar de la cama. Cuesta, pero la está empezando a pelear.
Lo mismo con el ánimo. La notamos más ágil en las charlas y más despierta. Hoy toleró ver una película entera, y más tarde los tres tuvimos una larga charla muy sentida. La percibimos cada vez más “de vuelta”. Y ella lo nota también.
No llegamos, pero estamos más cerca y, lo más importante: avanzando.