Moño de cierre al sábado.
La subida de escalera se mantiene hasta el sexto escalón.
Hubo caminatas varias intercaladas entre capítulos de series y sesiones de lectura. De las lastimaduras y golpes del porrazo ya casi no quedan rastros. Esa nos salió regalada.
La ayuda al equipo de cocina va en aumento. Un lujo. Aunque a algunas tareas particularmente “poco divertidas” les escapa ondeando el justificativo médico. A lugar. Por ahora se la dejamos pasar.