Martes a toda orquesta.
Quizás fue por el clima cumpleañístico de la jornada, o quizás por puro envión de mejorías; la cuestión es que hoy el ataque sobre la escalera fue sin piedad: tres subidas y bajadas al hilo por la mañana hasta los escalones once, doce y doce respectivamente. Y por la tarde, vuelta a la carga: dos idas y vueltas consecutivas hasta el doce. Imparable.
Técnicamente, la suma de escalones ya sobra para hacer cumbre. Veremos si se da. Seguimos negociando los derechos de transmisión.
Mientras tanto, la herida está prácticamente cerrada.
Y para cerrar la fecha: brindis cumpleañero y pastafrola histórica.
Aplausos.
