viernes, 19 de febrero de 2021

Terminado otro viernes.

Las repercusiones positivas de estar liberada del VAC siguen sintiéndose. Suma movilidad e independencia, y eso hace al fortalecimiento general y a recuperar confianza.

Siguen las curaciones de la herida con azúcar.

Hoy la visitó el médico supervisor de la internación domiciliaria y la vio bien. Se conversó sobre el tema de la anemia, y a raíz de eso se recalcó algo que si bien es lógico, con todo el ajetreo uno lo pierde de vista: no deja de ser un período post operatorio de dos cirugías mayores, de una infección muy grave y larga, de algo más de dos meses sin alimentación y con un proceso de curación en curso de una herida importantísima. Sumada la paliza emocional. El impacto de todo esto en el cuerpo no es algo que se recupere en dos o tres días, cuatro platos de ravioles y una siesta; lleva tiempo y hacer las cosas que hay que hacer. Así que en esa senda seguimos.

Se nos sigue desapareciendo del radar de la casa de tanto en tanto.
Tengo la teoría de que está cronometrando cuánto tardamos en darnos cuenta y ver si le da el tiempo para fugarse al boliche.