Fin de martes.
Hoy hicieron tres meses del comienzo de este baile.
Nadie se vio venir que esa cirugía sencilla que muy probablemente se resolvía con un alta en el día, o a lo sumo al día siguiente, nos iba a meter en un túnel del terror de esta intensidad y magnitud. Imposible verle venir las jugadas al destino.
Y acá vamos, tres meses después (que se sienten como tres años, o más), poniendo el alma para avanzar un cachito cada día hacia la recuperación.
Lo destacable positivo del día de hoy (entiéndase, de paso, que en estos reportes trato siempre de hacer hincapié en los progresos, en lo que suma ánimos, y que aunque no abundo en los pormenores negativos y desánimos, de esos tenemos como para varios tomos de una colección paralela a esta) fue que la notamos tomando una iniciativa más firme al momento de caminar, ya no de la mano detrás de papá, sino por delante y con pasos más largos y firmes.
Mañana, miércoles, nuevos análisis y cita con uno de los cirujanos. ¿Se va el VAC?