Fin de domingo.
Un grandísimo sobresalto hoy.
Como podía ser de temer, en una de sus andanzas por ahí, pisó mal y se fue de cabeza al piso. De cabeza, literal. De cara, para ser más exactos. De lleno y sin ningún tipo de amortiguación. Tremendo golpazo.
El susto que nos pegamos fue muy grande porque el aspecto de la cosa no fue nada bueno: lo más parecido que vi a Rocky, pero fuera de un ring. Fue un golpe muy fuerte en la cara, cabeza y manos.
Por suerte, y gracias a vaya a saber qué combinación de milagros, pasada la conmoción inicial, con las horas no hubo señales de ninguno de los posibles daños serios.
Un susto de sustos, y una mala que salió milagrosamente bien. Todavía estamos recuperando el aliento.
¿O creían que ya no había más capítulos de acción?