Se fue el domingo.
Dentro de una semana tocamos la campana de los seis meses de iniciado este periplo alocado. De no creer. Dicen que hubo un cambio de año y después unos meses de verano. Creer o reventar, porque ni nos enteramos.
Ya van varias comidas que mamá repite plato, nos deja atrás y come más que nosotros. Pensar que pasamos dos meses luchando por lograr que comiese una cucharada de lo que fuese... y no lo lográbamos. Y encima ahora nos da cátedra de repulgue. Increíble.
Todavía falta avanzar algunos casilleros, pero si miramos atrás, lo avanzado es inmenso.