Cerramos el sábado.
Y a raíz de varios comentarios muy preocupados que llegaron, no descarto iniciar la creación de una ONG que agrupe a todos los sometidos por el yugo del lavado de platos. Los mantendré informados por si alguien gusta sumarse.
Mientras tanto, algunos caprichos de la cicatrización de la herida van siendo controlados a fuerza de nuevas sesiones de azúcar. Nada grave, pero como la herida está en una zona bastante exigida a la hora de moverse, algún que otro tironeo la pone a prueba.
Hoy, nuevo lucimiento al mando de las hornallas al momento de la cena.