Final de miércoles.
Y de golpe el otoño se volvió invierno.
Las plantas mudadas de ayer, agradecidísimas por la salvada de la Capitana. Hoy a la mañana, aprovechando el sol, hubo un poco de jardinería con las macetas de la terraza; tampoco vaya a creer la gente que el invierno alguna vez frenó las tareas de jardín, eh.
Por la tarde, entre lectura y series se intercalaron algunos ejercicios suaves para mejorar un poco la movilidad.
Un pensamiento de cambio de estación: dentro de lo espantosamente duro de toda la experiencia de estos casi seis meses, que haya sido en meses de calor fue un gigante punto a favor: con frío hubiese sido todo muchísimo más difícil y físicamente arduo.