Cierre de lunes.
Hoy, bautismo de fuego. Literal. Preparando la cena, la cocinera se nos ha quemado un poco un dedo. Gajes del oficio culinario. Así que lo celebramos; no tanto por el machucón sino por lo que significa.
Por la mañana no faltó la trepada diaria de escalera con visita a los rosales de la terraza.
Por la tarde, abundancia de lectura y series.
Y lo voy a comentar bajito, para que el rumor no corra demasiado fuerte: estaría habiendo alguna que otra novedad en el ámbito del lavado de platos.
Pero Shh.
Bajo perfil.
Como si nada.