La cosa debe venir bastante bien, porque hoy tuvimos peluquería de jardín con la técnica más engorrosa: de rodillas, levantando yuyos y reforzando estacas.
Creo que después de más de un año de sedentarismo pandémico, ni yo aguanto ese asunto.
Y por si quedan dudas sobre el resto físico, por la noche encaró las hornallas para despacharse con una bondiola a la cerveza.
El equipo está empezando a preguntarse si habrá llegado el momento de retirarse.
(Respuesta: No, porque alguien tiene que lavar los platos)