Quinto viernes. Día 33.
Finalmente, llegó. No estaba claro si se llegaba a hacer hoy o no, pero al final salió: ya está en casa, con internación domiciliaria.
Ahora todas las fichas están puestas en que la vuelta a casa tenga el efecto curador anímico (y físico) tan necesario.
Fue un día con un nivel de ajetreo de locos, por lo que si bien está más a gusto, el desgaste fue enorme, sumado a que a las horas de estar en casa vinieron a hacerle un ajuste del VAC que, obviamente, fue muy doloroso.
Ahora por la noche levantó un poco de temperatura. Creemos que puede ser por las sacudidas del día. Estamos muy atentos a eso.
Seguirá ahora la recuperación que queda por delante, que es larga y nos depara varias instancias complicadas. Pero estamos un poco más cerca.
Cumplida esta fase de internación, voy a reducir la frecuencia de estos resúmenes diarios. Obviamente, seguimos en contacto, porque seguimos acá. Espero poder mandar pronto las crónicas de cuán bien fue dándose la evolución en estos días que vienen. Nuestra energía está toda puesta en eso.
Gracias inmensas por los mensajes de apoyo diarios, por las oraciones, las energías… por ESTAR ahí, acompañando con tanto cariño en este baile fulero que tocó bailar.
Abrazo inmenso.