Sábado terminado.
Como el clima mantuvo al jardín fuera de agenda, se compensó con una intensísima actividad gastronómica no programada. Estuvo varias horas parada y yendo y viniendo en la cocina, armando varios preparados para comidas de los próximos días.
La balanza acusó recibo de la buena alimentación: se sumó otro kilo en los últimos diez días. Después de todo lo pasado, no pudimos hacer menos que festejar con una contundente panquequeada.
Cualquier cosa, mal que le pese a Luis Miguel, ahora sí culpamos a la lluvia.