viernes, 9 de abril de 2021

Fin de viernes.

Avanzamos varios casilleros de un tirón.

Por la mañana, DOS subidas y bajadas al piso de arriba.

Al mediodía, visita de enfermera y un poco de chapa y pintura.

Por la tarde, visita del médico que supervisa la internación domiciliaria.
Comentó que la veía mucho mejor y recuperando peso. Propuso una nueva tanda de análisis para seguir la evolución y, lo mejor de todo, en vista del estado general, redujo las dosis de TODOS los medicamentos: suplementos, vitaminas, diurético, antidepresivo… Un paso INMENSO a pocos días de cumplir los cinco meses de la primer cirugía.

Y por la noche, cierre épico: tomó el mando de las hornallas (junto a su firme auxiliar, el ingenieri) para despacharse con un impecable arroz a la cubana, no sin antes despotricar un rato porque no encontraba las cosas en los lugares “donde deberían estar”.
Obviamente, los platos no los lavó.

Aplausos.